El tiempo no se detiene… ver ese reloj marcando cada segundo; que un solo día nos parece una eternidad, mientras que al pasar de las semanas y los meses hasta llegar a un año, vemos atrás, y nos damos cuenta que se fue en un abrir y cerrar de ojos -la ironía del tiempo-.

Y bueno, sí, un año ya pasó desde que nos dejó por aquí. Estoy 100% segura que a todos los que tuvimos la dicha de conocerlo, se nos quedaron un granito de sus palabras y enseñanzas; y yo me gané un profesor de pintura.

Vuelvo al tiempo y es tan relativo. Aunque algo nos pase o nos toque por solo un instante, nos puede marcar de sobremanera, pero para mi suerte, me tocaron 14 meses aproximadamente.

¿Cómo llegó a ser mi Profesor de Pintura?

Mas allá de las escapadas a comer (en las que me colé), las platicas de las giras que hacíamos con mi compañerito de aventuras, el problema de no recordar y volver a aprender como hacer un nudo de corbata o solo sentarse en una mecedora sin decir nada; entre todo eso hubieron varios momentos en los que lo admiré siempre. Con esos ochenta y tantos, ver esa chispa y la creatividad que fluía en cada pintura (o escrito), me hizo prender el bombillo, porque debía echarle ganas de una buena vez a la pintura.

El tema del óleo fue algo súper nuevo para mi. Me toco ver e investigar para comprar los materiales. Fue una tarde que improvisé mi primer cuadro, ¡chueco! -por darle un adjetivo, tanto que todavía recuerdo las burlas y risas de esa tarde/noche-. Lo bueno es que con un poco mas de tiempo logre mejorar.
Pero lo que más recuerdo, -mas allá de las carcajadas de mi súper cuadro-, fue que me dijo: “¿Sabes que nos faltó?, ¡poner la radio!”.
Y ahora me digo, lo que nos faltó fue más tiempo, para hacer mas pinturas y poder compartir esos momentos, aprender de su experiencia y paciencia cuando realizaba cada detallito. Es que San YouTube se queda cortó.

Profesor de Pintura

Pintando mi primer cuadro con el Yokito

Así que, como la práctica hace al maestro, me propuse retomar ese hobbie. Realmente pintar te recarga las baterías enormemente y el gordito (Teo) como siempre sigue siendo un acompañante fiel.

Sobre la Escritura y Fotografía

Sobre escribir, fue algo que lamentablemente retomé tarde pues desde los 15 me ha gustado hacerlo. Me hubiera encantado saber sus críticas de cada locura que se me ocurre escribir. La verdad me río mucho pues me lo imagino diciéndome: “No, borra estas 10 líneas y deja estas 2”. Aún así hubiese sido divertido.

Creo que de la fotografía no compartimos tanto. Tampoco hubieron muchas selfies. Recuerdo mas bien los regaños al vernos con los teléfonos, pero hubo una que otra oportunidad para hacer alguna toma. De esa gira a Selva Negra logre tomarme el tiempo para sacar fotos bonitas.
“Quiero que se vea el fondo, y el arco con las piedras”, mi tarea en el kiosco, la cual logré.

 

Aunque lo vi en el último minuto, insisto mucho en recordarlo con aquella sonrisa de fin de año (2016-2017), una gran felicidad en su mirada al vernos bailando. Sin duda una de las expresiones mas priceless que he visto.

 

Hasta luego, mi Profesor de Pintura, yo lo seguiré recordando en cada pincelada de mis cuadros.


1 comentario

Samaria Palencia. · 8 abril, 2018 a las 10:22 am

Hermoso y emotivo escrito. Todo el amor de el Yoquito, Payi, Carito, Theo, Ozzy, Tupac, Luka, Tavi, Misha, Gustavito y el mio. Siga pintando que me debe un cuadro. Bellas fotos Georsh!

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